Afirmaciones teológicas
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Creo que la creación fue el acto libre de Dios, por el cual creó la existencia del universo y todo lo que contiene en 6 días, sin el uso de materiales preexistentes —creatio ex nihilo— de la nada. Que Dios estableció un orden cósmico por medio del cual mantiene, gobierna y dirige todas las cosas conforme a Su ley.
El hombre no fue creado para satisfacer una necesidad o deficiencia en Dios, porque la naturaleza divina de Dios no tiene necesidades inherentes. Él es su propia satisfacción trinitaria. Por lo que lo hace ser autosuficiente y único en Su excelencia. Dios creó todas las cosas para manifestar y revelar Su poder, Su gloria, Su sabiduría y Su reino, como una proclamación de Su soberanía en la creación.
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Creo que Adán y Eva perdieron su lugar de privilegio con Dios cuando ellos cayeron en la tentación de Satanás al fijarse y codiciar el fruto prohibido y desear su autonomía, llenándose de orgullo y así satisfaciendo los deseos de la carne. Como resultado de sus desobediencias, murieron espiritualmente, alejándose de la comunión con Dios y de sus propósitos originales que les fueron encomendados en cultivar y cuidar lo que Dios había creado. (Génesis 2:15, 16-17)
La creación también fue infectada por este acto. Así como la Palabra de Dios lo expresa claramente: «… maldita será la tierra por tu causa…» (Génesis 3:17); y así, dando testimonio de su inclinación (Romanos 8:22-23): «Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto. Y no solo la tierra, sino también nosotros mismos…». Por causa de la desobediencia del hombre, el desarrollo del Mandato Cultural también lleva el sello en el corazón del hombre. Lo que implica que sus labores en las estructuras sociales también fueron inclinadas por los efectos de su desobediencia y todo ha sido descompuesto, tales como la justicia, la familia, el estado, etc. (Santiago 4:1-5).
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Creo que la intensidad del amor de Dios es la manifestación que se enfoca únicamente en la Persona de Jesucristo, el Redentor (Romanos 5:8, Juan 3:16; 1 Timoteo 2:5-6; 2 Corintios 5:19; 1 Juan 4:8-10; Isaías 28:16; Hechos 4:11). Que el amor de Dios es uno de sus atributos en darse a sí mismo para salvar a los escogidos (Jeremías 31:3; 2 Corintios 5:17-19; Romanos 5:8). Esto afirma que la salvación ha sido la trayectoria bíblica de la historia de la redención que Dios orquestó desde la eternidad pasada para glorificarse en la salvación de un pueblo escogido por Él y librarlos de su ira venidera.
Igualmente, la redención es cósmica (Romanos 8:19-22), en el sentido de que la obra expiatoria de Cristo, el segundo Adán, restaura al hombre caído a través de la obra regeneradora del Espíritu Santo. A fin de que el hombre con la imagen renovada de Dios tenga su función en rescatar, restaurar y dirigir su oficio originario manifestado en la Escritura como su Mandato Cultural, que le fue comisionado al hombre por Dios.
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Creo que la Biblia representa el summum de la literatura universal. Es el libro por excelencia: El más traducido, el más vendido, el más leído, el más estudiado, el más admirado, el más criticado y el más odiado. No obstante, la Biblia ha sido la fuente autoritaria y de fe durante milenios, incluso hasta hoy. La Biblia inauguró la era moderna de la página impresa; es el libro que más ha influenciado las culturas y ha marcado nuestra manera de pensar (Romanos 15:4).
Las Sagradas Escrituras dadas originalmente por Dios, inspiradas divinamente, infalibles, inerrantes, completamente fidedignas, y como la autoridad suprema en todo asunto de fe, enseñanza y conducta (Proverbios 2:6; Salmo 119:130); y es la única autoridad para determinar si la enseñanza es verdadera o falsa. Ningún otro libro, ningún maestro y ninguna tradición pueden ser considerados iguales a la Biblia en términos de autoridad (Isaías 8:20). La Biblia es la regla de fe y conducta (1 Pedro 2:2) y no contiene la Palabra de Dios, sino que es la Palabra de Dios.
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Creo que la cristología es el estudio que constituye el fundamento sobre el cual descansa toda la fe cristiana. Según mi punto de vista, afirmó que, sin Jesucristo, la religión nunca hubiera existido, ya que el cristianismo está intrínsecamente ligado a la persona de Jesucristo de una manera singular. La importancia de su estudio radica en múltiples dimensiones. Puesto que permite que los creyentes crezcan en adoración a Cristo como Dios-hombre, mediador del pacto, y en la adoración al Dios trino; y a mi entender, nos da, más allá de la devoción, el análisis de la persona y obra de Cristo y amplía la comprensión del Evangelio. Es decir, no solo revela cómo Cristo nos redimió mediante su sangre al quitar el pecado y la ira de Dios que teníamos sobre nosotros, sino que también subraya su intercesión celestial y su promesa de gloria eterna en una comunión inquebrantable que Dios ha hecho en Cristo hacia nosotros los redimidos.