La doxología se vive

La doxología es una forma de alabanza que reconoce la grandeza de Dios y le devuelve la gloria que le corresponde únicamente a él.

La importancia de la doxología no es solo profesar corporalmente un himno los domingos en la mañana. De hecho, la doxología es parte de nuestra rutina diaria que moldea el carácter y la mirada del creyente, reordena sus prioridades y convierte la teología que profesa en adoración concreta, conociendo que nuestro caminar es bendecido por el cuido que Dios da en el diario vivir. Por esta razón, considero que la doxología debe exhibirse en todas las áreas de la vida del creyente, ya que ella es una viva expresión de alabanza dirigida a Dios. La cual genera transformaciones profundas en la vida del creyente con el fin de igualar su carácter a Cristo en la obediencia de su Palabra. Así pues, esta práctica debe caracterizar la existencia cotidiana de todo seguidor de Cristo, convirtiéndose en un aspecto permanente de su vivencia.

El apóstol Pablo lo expresó así: «Transformaos por la renovación de vuestro entendimiento». Dado que nuestra obra ha de ofrecerse a Dios como «culto racional (doxología), basado en la santidad y las misericordias de Dios» (Romanos 12:1-2).

Definición y contexto histórico

El término doxología proviene de dos palabras griegas: doxa(gloria) y logos (palabra o expresión). En el contexto hebreo, el término kabod es el equivalente más cercano a la que doxa se traduce típicamente como «gloria», aunque en hebreo también puede significar «pesado» o «de gran valor», refiriéndose al mérito de las posesiones. Además, kabod puede tener su significado interior o subjetivo relacionado con autoridad u honor de una persona; al aplicarse a Dios, tanto kabod como doxa transmitían una cualidad de santidad que no se implicaba a los seres humanos. Por lo tanto, una doxología es una oración de alabanza y afirmación ofrecida exclusivamente al Dios trino. En las Escrituras hebreas, kabod y en la Septuaginta, doxa, ambas palabras se utilizaban para describir la respuesta ante la manifestación de YHWH en las teofanías del Antiguo Testamento; ya fuera la respuesta de Moisés a la autorrevelación divina o la presencia de Dios en el tabernáculo o templo, en ambos casos la respuesta consistía en doxología: alabanza a Dios por su santidad, justicia, belleza y poder asombroso.

De ahí que el fundamento de la doxología radica en la contemplación de lo que Cristo ha realizado inmerecidamente por nosotros. Cuando el creyente reflexiona sobre la obra redentora de Cristo —su amor inquebrantable y la limpieza de pecados mediante su sangre derramada— surge naturalmente una explosión de alabanza. Por esta razón, se debe admitir que, en la práctica, la doxología ayuda a que la fe no sea superficial, sino que nos incline en gratitud, reverencia y esperanza.

La doxología se vive

Finalmente, la doxología es importante porque convierte nuestra vida en adoración, orienta el corazón y mantiene a Dios como centro de nuestra adoración a él, y suelen crecer en nosotros: reverencia, gratitud y perseverancia. De esta manera, la doxología integra la vida del creyente en su totalidad, transformando su adoración, su conocimiento y sus acciones en una respuesta unificada a la gracia redentora de Dios.

Algunas referencias

  1. Salmos 72:19; 113:1-2; 145:1-13; 150

  2. Romanos 8:16-17

  3. Efesios 3:14-21

Ismael Hilerio, Jr.

Constancia. Disciplina. Crecimiento. Confesional.

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