RECHAZAR EL CONOCIMIENTO DE DIOS TRAE COMPLICACIONES

Rechazar el conocimiento de Dios, según la Biblia, es un acto grave porque cierra la puerta a la vida, la verdad y la corrección que Dios ofrece al ser humano. La Escritura siempre lo ha presentado como algo que trae destrucción espiritual y consecuencias también en esta vida.

¿Qué significa rechazar el conocimiento de Dios?

  1. Implica ignorar o despreciar lo que Dios ha revelado de sí mismo en su Palabra, en la conciencia y en la creación. Veamos el ejemplo de Adán en Génesis 2:16-17: Y el Señor ordenó al hombre: «De todo árbol de huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás». Bajo esta acción, Adán y Eva rechazaron el conocimiento de Dios para sus vidas.

  2. Es preferir vivir «a mi manera» antes que someterse a la voluntad de Dios, incluso cuando se conoce lo que Él pide de nosotros. La clave a este rechazo universal a Dios se encuentra en la frase «que detienen con injusticia la verdad». En griego, la palabra traducida «detienen» es katechein, que significa «sostener», «sujetar», «mantener», «coger», «contener», «restringir», «reprimir». Sin duda alguna, no es solo ignorancia pasiva, sino, muchas veces, una resistencia voluntaria: escuchar, entender y aun así decir «no quiero». En un sentido negativo, se utiliza para significar cuando equivocadamente se restringe o impide algo. Es así como las nuevas traducciones de la Biblia en Romanos 1:18 hablan de los que «detienen la verdad con su maldad» (NIV), «detienen la verdad con injusticia» (NASB) y «mantienen la verdad encarcelada en su maldad» (JB). 

  3. Pero también hay otro factor y es la palabra «injusticia» que ellos retienen en contra de la verdad. Es decir, los frutos de su condición actual. Al hombre natural todo lo que sea de Dios le resulta repugnante, pero el motivo sustancial de esta repugnancia es la justicia divina. Dios es santo, pero las personas no son santas. Las personas no son rectas, y están conformes con su falta de rectitud. En consecuencia, no desean conocer a un Dios que les demandaría imposiciones morales. Conocer a Dios requeriría un cambio. En otras palabras, el rechazo a conocer a Dios se basa en causas morales y no intelectuales. Finalmente, casi todo lo que puede ser conocido sobre Dios le resulta, de algún modo u otro, repulsivo al hombre natural. Entonces reprime la evidencia que lo podría conducir en la dirección del verdadero conocimiento de Dios. 

 Consecuencias espirituales

  1. Alejamiento de Dios: sin conocer a Dios ni su verdad, el corazón se endurece y se vuelve más indiferente a lo espiritual.

  2. Confusión moral: Cuando se desecha el estándar de Dios, cada uno termina definiendo lo bueno y lo malo según su propio criterio, con resultados destructivos para sí y para otros. Pérdida de sensibilidad: El pecado deja de doler, se normaliza y se va apagando la voz de la conciencia.

  3. Oseas 4:6 es un versículo de juicio donde Dios denuncia que su propio pueblo está siendo destruido porque ha rechazado conocerlo y obedecer su Palabra, no por simple ignorancia intelectual, sino por un rechazo deliberado.

Por el contrario, al no rechazar el conocimiento de Dios, trae beneficios profundos a la vida interior, a las relaciones y al futuro eterno de una persona, según la enseñanza bíblica cristiana; implica entrar en una relación viva con Dios que transforma el carácter y da verdadera libertad, orientada toda la existencia con propósito, con un propósito determinado: glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Segundo, entender quién es Dios y lo que ha hecho en Cristo por nosotros nos ayuda a enfrentar rechazos humanos y decepciones con la seguridad de ser aceptado por Él. Su gracia y sus promesas, conocidas y creídas, nos ayudan a sostenernos en medio del sufrimiento y nos dan el consuelo que no depende de los sentimientos cambiantes.

Así dice el Señor: «No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; pero si alguien se gloría, gloríese de esto: De que me entiende y me conoce, pues Yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco», declara el Señor (Jeremías 9:23-24).

Finalmente, el punto importante es que el conocimiento de Dios, aunque sea reprimido por los necios, no obstante, el conocimiento de Dios jamás será destruido.

Ismael Hilerio, Jr.

Constancia. Disciplina. Crecimiento.

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