RELACIONES Y UN FIN DETERMINADO

«Nuestra relación con Dios define quiénes somos en Cristo y nos induce en nuestra capacidad a comunicar Su Evangelio cuando la oportunidad se presente. Al mismo tiempo, nos influye a cultivar relaciones con propósitos bíblicos y saludables. Al contrario, cuando se disminuye nuestra relación con Dios, nuestro llamado como cristiano viene a ser negligente».

La relación con el Señor ayuda a cambiar nuestra perspectiva de la vida y de nuestra relación con los demás. Sin alguna duda, nos proporciona un propósito preciso para crecer personalmente al carácter de Cristo y así enunciar a otros acerca del amor de Dios, de su fidelidad, de sus promesas y, sobre todo, acerca de la ira venidera que ha de venir como una expresión de amor cristiano para quienes puedan ser salvos si es la voluntad del Señor. Al contrario, de no haber cambios y simplemente tener «mero conocimiento» sin ejercer ese propósito preciso o un fin determinado como para la gloria a Dios y la proclamación de Su verdad, habrá conflictos que enfrentar y nuestras relaciones con los demás disminuirán como una indicación de que algo anda mal (negligente) en nuestra relación con el Señor y con los demás. En mi opinión, nos convertiríamos en personas perezosas, egocéntricas…; y silenciosas, sabiendo que el amor de Dios en Cristo Jesús nos debe inducir a declarar Su benevolencia a los demás. Lo que quiero expresar es que cuando se disminuye nuestra relación con Dios, nuestro llamado como cristianos y la evangelización vienen a ser negligentes.

Indiscutiblemente, todos estamos llamados a servir y conversar cuando la oportunidad se presente acerca de la vida de Jesucristo, su obediencia tanto pasiva como activa y qué significa esa obediencia para nosotros. Debemos conversar fielmente sobre Jesucristo, Dios manifestado en carne, su nacimiento virginal, su vida sin pecado, sus milagros divinos, su muerte vicaria y por qué fue sustitutiva, su resurrección corporal, su ascensión, su obra mediadora y su regreso personal con poder y gloria.

¿Qué significa todo esto para usted?

Definitivamente, hay razones por las cuales debemos estar agradecidos, hay razones para que el reino de Cristo sea continuamente proclamado en la sociedad en que vivimos y afirmándose en nuestros corazones para que Su gloria sea manifestada.

La gracia del Señor aún está disponible.

Ismael Hilerio, Jr.

Constancia. Disciplina. Crecimiento.

Previous
Previous

EL PADRE FUE QUIEN DECRETÓ

Next
Next

EL HOMBRE Y SU CONDICIÓN