Descansando en Cristo, mi único reposo eterno.

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Soy un trabajo en proceso.

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Consejería Bíblica Ismael Hilerio, Jr. Consejería Bíblica Ismael Hilerio, Jr.

Lo que piensas ser importante para ti (tu imagen); para Dios no lo es

Hemos sido testigos como cristianos conservadores de que la sabiduría o, mejor dicho, la necedad de este mundo enseña engañosamente a creer que, si uno mismo es intrínsecamente bueno, es fundamental para vivir una vida realizada, una vida con sentido y propósito. Sin embargo, esta enseñanza opuesta a la enseñanza bíblica pasa por alto los resultados devastadores del fracaso de Adán y Eva en su compromiso de obedecer a lo que Dios les había ordenado a ambos que hicieran (Génesis 2:16-17).

La desobediencia no tiene resultados buenos. Al contrario, la voluntad del hombre, por su desobediencia, ha sido inclinada al pecado y, como resultado, a ella cayeron de su rectitud original y de su comunión con Dios, y de esta manera quedaron muertos en el pecado y totalmente contaminados en todas las partes y facultades del alma y del cuerpo. (Confesión de Fe de Westminster, capítulo 6)

Por esta razón, la Escritura enseña lo opuesto de la necedad de este mundo. Ella instruye que una vida abundante no depende de tener una «buena autoimagen» o «más autoestima». En cambio, nuestra satisfacción en la vida depende de nuestra relación con Dios y de una respuesta bíblica al problema del «yo».

Veamos varios ejemplos:

  1. Por la desobediencia, la Escritura habla sobre la autoimportancia del hombre natural, definiéndolo como polvo, polvo que fue hecho y volverá a (Salmos 90:3; 103:14).

  2. Como un mero aliento y una sombra que pasa, con un período de vida que no es nada a la vista del Señor (Salmos 39:4-5; 62:9; 144:4).

  3. Como nada y sin importancia (Isaías 40:17; Daniel 4:35).

  4. Como un vapor que aparece por un momento y luego se desvanece (Santiago 4:14).

  5. Insensato y sin conocimiento (Jeremías 51:17).

  6. Rechaza responder bíblicamente al plan de salvación de Dios, revelado solamente a través del Señor Jesucristo (Jeremías 13:10; Tito 1:16; 2 Timoteo 3:1-8; Romanos 3:10-18).

  7. Su identidad está muerta sin Cristo (Efesios 2:1-5; Colosenses 2:13)

Estos son algunos ejemplos sobre la autoimportancia del yo que la Escritura tiene del hombre natural. Es decir, sin Cristo. Tal condición, como hemos visto, no es favorable y su enseñanza es una desviación, opuesta a las Escrituras.

Finalmente, solamente en Jesucristo hay identidad verdadera, satisfacción y plenitud de vida; una buena representación ante el Padre de que su ira ha sido apaciguada por los méritos de Cristo y una prestigiosa posición como embajadores de Dios en Cristo Jesús para este mundo tenebroso y perdido.

¡Eso sí es autoimportante!

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